Este es una síntesis de los resultados de esa estancia:
Desde principios de los años sesenta algunos países industrializados vienen evaluando las tecnologías emergentes (Evaluación de Tecnología – ET) con el propósito de anticipar los potenciales efectos que puedan tener. Este es, actualmente, el caso de las nanotecnologías. Su evaluación resulta de gran importancia porque al ser tecnologías habilitadoras se las puede aplicar a cualquier rama de la producción. Es previsible que el próximo uso masivo de las nanotecnologías implique grandes cambios sociales y económicos, así como impactos potenciales a la salud y el medio ambiente, además de cuestiones éticas y de reglamentación jurídica adecuada.
Los métodos que se usan para la ET siempre incorporan la opinión de diferentes actores y sectores; incorporan, por ejemplo los intereses y opiniones de los científicos involucrados en su creación, de los financiadores, del gobierno, de las organizaciones de empresarios que las utilizarán, y de los consumidores. En el lenguaje técnico este proceso de ET supone la readecuación o corrección de las tecnologías según las opiniones de los diversos actores, se habla así de una co-producción de la tecnología (Schot & Rip, 1997).
Hasta el momento estas metodologías no han considerado como interlocutor la perspectiva de otros grupos organizados, como los sindicatos. Dentro de este contexto argumentamos que incorporar la opinión de otros grupos significará ampliar las posibilidades de que las nuevas tecnologías respondan más estrechamente a las necesidades sociales, particularmente para el caso de países en vías de desarrollo.
Los métodos que se usan para la ET siempre incorporan la opinión de diferentes actores y sectores; incorporan, por ejemplo los intereses y opiniones de los científicos involucrados en su creación, de los financiadores, del gobierno, de las organizaciones de empresarios que las utilizarán, y de los consumidores. En el lenguaje técnico este proceso de ET supone la readecuación o corrección de las tecnologías según las opiniones de los diversos actores, se habla así de una co-producción de la tecnología (Schot & Rip, 1997).
Hasta el momento estas metodologías no han considerado como interlocutor la perspectiva de otros grupos organizados, como los sindicatos. Dentro de este contexto argumentamos que incorporar la opinión de otros grupos significará ampliar las posibilidades de que las nuevas tecnologías respondan más estrechamente a las necesidades sociales, particularmente para el caso de países en vías de desarrollo.
Para tener mayor información al respecto véase: Foladori, Guillermo & Edgar Zayago (2008). El pasado devela el presente. Los estudios sobre evaluación de tecnología. En Nanotecnologías en la alimentación y en la agricultura. En Foladori, Guillermo & Noela Invernizzi (eds.), Montevideo, Universidad de la República.

Entrevista a Edgar Zayago por la Comisión NANOFORUM_EULA
Algunas fotos de la estancia:
No hay comentarios:
Publicar un comentario